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CUÁNDO PUEDO BAÑAR A UN BEBÉ EN LA PISCINA O EN LA PLAYA

cuando piscina o playa bebe
Hola!! ¿Como lleváis los primeros días del verano? No
hay nada más emocionante para nuestro bebé  (y para nosotras, no vamos a engañarnos 😄) que darse su primer baño en el mar o en
la piscina.
Es
una situación nueva en la que el bebé se divertirá y se lo pasará genial. Y
nosotras disfrutamos más que ellos incluso!! El frescor del agua, las olas, la
arena… ¡para ellos todo es una auténtica aventura! Ambos, mama e hijo disfrutamos sin lugar a dudas. 😉
Con
el mar todo son beneficios… tras un día de playa, es muy probable que a nuestro pequeñin se le abra el apetito, el mar fortalezca sus músculos, y si ya camina, dar
un paseo por la orilla es favorable para la formación del arco plantar. Vamos, todo ventajas!
Pero…
¿cuándo podemos llevar a nuestro bebé a la playa o a la piscina? Yo el verano pasado me lo preguntaba muchísimo y busqué muchísima información. Hay muchos estudios que
recomiendan esperar hasta los 8 meses o hasta el año. Nuestro pediatra, a los 3
meses nos dejaba ya meter a Mateo en una piscinita, pero… ¿sabes por qué?
Ha llegado el momento. ¡El primer baño del
bebé!
Llevas
meses esperando y… ¡por fin puedes llevar a tu bebé a la playa! Pero cuidado! Es
recomendable no exponer al bebé al sol antes de los seis meses, ya que se
puede quemar o se deshidratar.
A
esta edad no tienen la piel preparada para las cremas de protección solar, y
ojo! porque podrían causarle alergias o irritaciones. Se puede hacer una prueba
a los 6 meses en la parte interior del antebrazo para ver si la tolera
correctamente.
Llegado
el gran día de su primer chapuzón, hay que ir, como dice la canción “despacito”
y no querer hacer en un día todo lo que haríamos en un verano entero. Antes de
meter a tu bebé en el mar, piensa que hay niños a los que les gusta el agua y
otros a los que no. A Mateo depende del día, pero por regla general sí que le
gusta, y habrá otros bebés que no quieran ni verla! Lo mejor que podemos hacer
es sentarnos junto a él en la orilla, para que se vaya familiarizando con el
entorno, la temperatura, las olas… Os aseguro que en seguida van cogiendo
confianza y quieren más!
Para
meteros en el agua, es importante transmitirles mucha seguridad. Entramos en el
agua despacito, nos damos un chapuzón como primera toma de contacto y ya nos
podemos salir. El primer día es para tomar contacto, por lo que todo debe ser
en pequeñas dosis y con sentido común (eso ante todo). Y si se da el caso de
que el niño no quiere bañarse, lo mejor es no insistir. El próximo día puedes
probaremos de nuevo (queda mucho verano)😁

 

¿Y fuera del agua?
Es
importante no exponer al bebé menor de 8 meses a la radiación solar
directa, ni siquiera bajo una sombrilla.
A
partir de los 8 meses ya pueden acompañarnos a la playa pero escogiendo muy
bien las horas a las que vamos. Hay que evitar las horas centrales del día
cuando el sol incide con mayor intensidad, ya que aunque lo embadurnes como una
croqueta en crema solar, la piel de los bebés es muy sensible y podrían
quemarse.
Lo
mejor es de 9 a 10 de la mañana o a partir de las 17 o 18 horas de la tarde.
Los
niños también sienten una atracción especial por la arena, y raro es el que no
se ha echado la mano a la boca… llena de arena, claro! Ahora empieza lo
divertido!! Hay que estar super pendiente en todo momento de lo que hace, y si
es una playa con piedras, ya no te digo más!
Con
bebés y niños pequeños toda precaución es poca, por lo que hay que hacer todo
lo que esté en nuestra mano para que estén protegido en todo momento. Yo ya
tengo mi arsenal completo, jaja, crema de alta protección solar (+30 o +50) y
que sea resistente al agua. También he visto mamás que optan por una
camiseta de algodón de color clarito que les proteja del sol y una gorra.
Importante!!
Para mantenerlos hidratados lo mejor es irles ofreciendo agua con frecuencia. Es
imprescindible llevarte un biberón con agua fresquita y alguna pieza de fruta
que le refresque.
En
resumen, ir a la playa con un bebé, es una experiencia divertida, gratificante
y satisfactoria. Pero, debes ser consciente que no será igual que cuando ibas
tú sola, con tu libro y tu mojito, en pareja o con un grupo de amigos. Recuerdo
la primera vez que pude disfrutar de este momento… Parecía que íbamos a mudarnos
a vivir a la playa! Jajaja!😅 Entre toallas, cremas, pañales, toallitas, ropa de
repuesto, biberones, botellas de agua, sombrilla, hamaquita…

 

La
verdad es que se acabaron los relajados días de playa leyendo un libro, pero
los de ahora seguro que son mucho más entretenidos.  ¿A que sí?

 

 

 

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