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CUÁNDO PUEDO BAÑAR A UN BEBÉ EN LA PISCINA O EN LA PLAYA

26.6.17 noemimisma 0 Comentarios



Hola!! ¿Como lleváis los primeros días del verano? No hay nada más emocionante para nuestro bebé  (y para nosotras, no vamos a engañarnos 😄) que darse su primer baño en el mar o en la piscina.

Es una situación nueva en la que el bebé se divertirá y se lo pasará genial. Y nosotras disfrutamos más que ellos incluso!! El frescor del agua, las olas, la arena... ¡para ellos todo es una auténtica aventura! Ambos, mama e hijo disfrutamos sin lugar a dudas. ;-)

Con el mar todo son beneficios... tras un día de playa, es muy probable que a nuestro pequeñin se le abra el apetito, el mar fortalezca sus músculos, y si ya camina, dar un paseo por la orilla es favorable para la formación del arco plantar. Vamos, todo ventajas!

Pero... ¿cuándo podemos llevar a nuestro bebé a la playa o a la piscina? Yo el verano pasado me lo preguntaba muchísimo y busqué muchísima información. Hay muchos estudios que recomiendan esperar hasta los 8 meses o hasta el año. Nuestro pediatra, a los 3 meses nos dejaba ya meter a Mateo en una piscinita, pero... ¿sabes por qué?

Ha llegado el momento. ¡El primer baño del bebé!

Llevas meses esperando y... ¡por fin puedes llevar a tu bebé a la playa! Pero cuidado! Es recomendable no exponer al bebé al sol antes de los seis meses, ya que se puede quemar o se deshidratar.

A esta edad no tienen la piel preparada para las cremas de protección solar, y ojo! porque podrían causarle alergias o irritaciones. Se puede hacer una prueba a los 6 meses en la parte interior del antebrazo para ver si la tolera correctamente.

Llegado el gran día de su primer chapuzón, hay que ir, como dice la canción “despacito” y no querer hacer en un día todo lo que haríamos en un verano entero. Antes de meter a tu bebé en el mar, piensa que hay niños a los que les gusta el agua y otros a los que no. A Mateo depende del día, pero por regla general sí que le gusta, y habrá otros bebés que no quieran ni verla! Lo mejor que podemos hacer es sentarnos junto a él en la orilla, para que se vaya familiarizando con el entorno, la temperatura, las olas... Os aseguro que en seguida van cogiendo confianza y quieren más!

Para meteros en el agua, es importante transmitirles mucha seguridad. Entramos en el agua despacito, nos damos un chapuzón como primera toma de contacto y ya nos podemos salir. El primer día es para tomar contacto, por lo que todo debe ser en pequeñas dosis y con sentido común (eso ante todo). Y si se da el caso de que el niño no quiere bañarse, lo mejor es no insistir. El próximo día puedes probaremos de nuevo (queda mucho verano)😁




¿Y fuera del agua?

Es importante no exponer al bebé menor de 8 meses a la radiación solar directa, ni siquiera bajo una sombrilla.

A partir de los 8 meses ya pueden acompañarnos a la playa pero escogiendo muy bien las horas a las que vamos. Hay que evitar las horas centrales del día cuando el sol incide con mayor intensidad, ya que aunque lo embadurnes como una croqueta en crema solar, la piel de los bebés es muy sensible y podrían quemarse.
Lo mejor es de 9 a 10 de la mañana o a partir de las 17 o 18 horas de la tarde.

Los niños también sienten una atracción especial por la arena, y raro es el que no se ha echado la mano a la boca... llena de arena, claro! Ahora empieza lo divertido!! Hay que estar super pendiente en todo momento de lo que hace, y si es una playa con piedras, ya no te digo más!

Con bebés y niños pequeños toda precaución es poca, por lo que hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para que estén protegido en todo momento. Yo ya tengo mi arsenal completo, jaja, crema de alta protección solar (+30 o +50) y que sea resistente al agua. También he visto mamás que optan por una camiseta de algodón de color clarito que les proteja del sol y una gorra.

Importante!! Para mantenerlos hidratados lo mejor es irles ofreciendo agua con frecuencia. Es imprescindible llevarte un biberón con agua fresquita y alguna pieza de fruta que le refresque.

En resumen, ir a la playa con un bebé, es una experiencia divertida, gratificante y satisfactoria. Pero, debes ser consciente que no será igual que cuando ibas tú sola, con tu libro y tu mojito, en pareja o con un grupo de amigos. Recuerdo la primera vez que pude disfrutar de este momento... Parecía que íbamos a mudarnos a vivir a la playa! Jajaja!😅 Entre toallas, cremas, pañales, toallitas, ropa de repuesto, biberones, botellas de agua, sombrilla, hamaquita...

La verdad es que se acabaron los relajados días de playa leyendo un libro, pero los de ahora seguro que son mucho más entretenidos.  ¿A que sí?





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